Bienes

¡Gran victoria! El Supremo nos da la razón

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En 2017, tras dos décadas de lucha, los 97 bienes volvieron a Sijena . Pero la Generalitat y sus museos continuaron peleando hasta agotar todos los recursos legales recurriendo al Tribunal Supremo en casación. Este tribunal acaba de dar fin a esa loca carrera a ninguna parte confirmando la sentencia que declaró la nulidad de la venta de las obras del Monasterio Sijena a la Generalitat y al Museo Nacional de Arte de Cataluña.

La Generalitat y sus políticos, como hemos venido denunciando durante años, han intentado hacer, desde el principio, que este pleito tuviera tintes políticos, manipulando la verdad con sus enormes recursos y bien financiados medios de comunicación, divulgando mitos hasta lograr que una gran parte de la ciudadanía catalana esté convencida de que esto es un robo a plena luz del día por parte de la justicia “española”. ¡Nada más lejos de la realidad! La Justicia, con mayúsculas, la que protege y ampara a todos y todas, es quien ha actuado en los tres tribunales que han estudiado el caso y siempre han dado la razón a Sijena.

El presidente de la Diputación de Lérida, Joan Talarn, acaba de alarmar a la población con su afirmación de que “ningún museo legítimamente establecido podrá estar tranquilo”, algo que están apoyando otras entidades pidiendo “que los museos no se toquen”. Lo cierto es que si un museo se siente aludido es porque tiene piezas ilegítimamente adquiridas o secuestradas. Descansen aquellos museos que nada temen, pero
empiecen a preparar cajas los que se obcecan en robar y expoliar, en hacerse con lo ajeno, en falsear documentos o en engañar a la población. La verdad siempre sale a la luz. Aunque tarde 25 años.

La función de los museos ha cambiado. Un verdadero museo se avergüenza hoy si expone una pieza que haya sufrido un procedimiento de adquisición sospechoso. El Código deontológico del ICOM dice que un museo debe preocuparse por adquirir piezas de forma legal y aconseja que no se expongan aquellas que están en litigio. Muchos museos de Europa y América, por ejemplo, han devuelto piezas expoliadas por los nazis y el museo no ha salido perjudicado sino, más bien, ha acrecentado su imagen y prestigio al poner fin a una injusticia de forma moral y elegante.

Siempre hemos defendido que Aragón y Cataluña son dos comunidades hermanas y que hemos de colaborar para que el rico patrimonio común de la Corona de Aragón sea disfrutado y compartido por todos. Es hora de que vuelvan las pinturas expoliadas a casa. Es hora de acabar con el vergonzoso pleito de los 111 bienes
de las parroquias aragonesas. Luego, hablemos y pongámonos a diseñar cómo crear una red de museos y monasterios hermanos. Pero cada uno con sus cosas y las propiedades bien claras.

Sijena se va a convertir en el símbolo de lucha de un pequeño pueblo y su gente contra el expolio y en el banderín de enganche y símbolo de esperanza de tantas causas que languidecen en los tribunales o en las nostalgias de los pequeños frente a los poderosos. ¡Sijena sí, por justicia y dignidad!

En los medios:

Sentencia del Tribunal Supremo:

Justicia civil en los bienes aragoneses

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Nos parece interesante ofrecer aquí este artículo de Jorge Español Fumanal, abogado del Ayuntamiento de Villanueva de Sijena y consejero legal en los pleitos de la diócesis de Barbastro-Monzón. Fue publicado por el Heraldo de Aragón el 30 de noviembre de 2020.

A Dios lo que es de Dios y al César, lo del César. Pero, ¿cómo es que la Iglesia no ha tenido más remedio que acudir al César en el litigio de los bienes?

No fueron aquí treinta monedas de plata como las que los rabinos judíos dieron a Judas, sino veinte millones de euros lo que costó a las instituciones políticas catalanes que el Obispo de Lérida Ramón Malla metiese la colección de arte diocesana en un nuevo museo civil para así frustrar la efectividad de la sentencia vaticana dictada sobre los 111 bienes de las parroquias aragonesas, y todo ello, tristemente, con la anuencia del Vaticano en medio de dicho litigio.

La ignorancia de los despistados políticos y juristas aragoneses fue tal, que no se dieron cuenta de que cuando el Vaticano ordenó “devolverlos” al sucesor de Ramón Malla, Mons. Ciuraneta, éste, lejos de hacer esto, pidió permiso a la consejera de cultura catalana Caterina Mieras para “disponer” de ellos, como si acaso fuese su dueño y tuviese entonces que disgregar la colección al hacer una “donación” libre a favor de las parroquias aragonesas.

Pero, como no era dueño, no podía disponer de ellos, sino solo devolverlos, y para esto, no había que pedir permiso a nadie, por mucho incluso que estuviesen metidos con mala fe en esa colección indivisible, pues, las colecciones no se hacen con bienes ajenos, como recientemente ha sentenciado el Tribunal de Conflictos Jurisdiccionales y en igual sentido el Tribunal Supremo inglés en el caso de los herederos del Dr. Feldmann contra el Museo Británico.

El Obispado de Barbastro-Monzón llegó a plantear un atrevido exequátur, pretendiendo que la justicia civil española le ejecutase la sentencia vaticana, pero fue rechazado a mitad de 2011 por la Audiencia de Huesca, lo que se aprovechó en el Tribunal Constitucional en 2012 para resolver el asunto más antiguo y polémico que allí tenía, el ejercicio del derecho de retracto por el Gobierno de Aragón sobre los bienes del Monasterio de Sijena, que supuso el mazazo definitivo para que Aragón se olvidase para siempre de todos sus bienes. Solo hubo un problema para Cataluña: yo no me olvidé.

Si los más altos tribunales de la Iglesia católica ya juzgaron esto, ¿por qué ahora se acude a la justicia del César? Es muy sencillo. Por un lado, los jueces canónicos nos daban la razón, pero, por otro, los políticos de la Iglesia ponían en Lérida a cuál obispo más desobediente para que estos bienes se quedaran allí. El virtuoso obispo de Barbastro-Monzón Alfonso Milián, recientemente fallecido en loor de santidad, firmó dos acuerdos con sus homólogos de Lérida –fundamentales para ganar el pleito civil-, que estos ni siquiera intentaron cumplir, lo que ha justificado el actual Obispo de Lérida diciendo que era porque actuaban “intimidados” por la disciplina eclesiástica. Para decir dislates tan extravagantes como éstos, es mejor renunciar al cargo.

La brillante Sentencia del Juzgado de Barbastro de 2019 ha vuelto a juzgar por lo tanto este asunto de cero, incluso negando efecto alguno a la sentencia vaticana dictada, aunque luego coincida con ella. Una cosa es que ésta no lleve aparejada una ejecución directa y otra muy distinta es que en un pleito civil no deba ser observada por el juez español de no resultar absurda o injusta. ¿Es lógico que un juez civil quiera interpretar el Derecho Canónico cuando sus mayores expertos son los doctos canonistas del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica que ya se han pronunciado sobre ese asunto concreto? ¿Qué motivos hay para no respetar o no seguir dicha alta sentencia canónica?

En los EE.UU., donde la separación Iglesia-Estado es más rígida que en España, en el asunto Watson versus Jones que trataba de las propiedades de los entes segregados de una diócesis, su Tribunal Supremo estableció: “Cuando una confesión religiosa crea sus propios tribunales para dirimir sus discordias internas sobre el gobierno y administración de sus órganos subordinados, es obligado para los tribunales civiles aceptar sus sentencias como vinculantes, incluso en materia civil, de no resultar absurdas”.

Documentos:

Lérida, erre que erre…

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Pensábamos que no iba a ocurrir, que el obispo de Lérida se pensaría dos veces si apelar la resolución de un juzgado civil que le condena a devolver las piezas de las parroquias aragonesas al obispado de Barbastro-Monzón… Pero no ha sido así. A pesar de haber 26 resoluciones vaticanas a favor de Barbastro, el obispo de Lérida ha decidido ir en contra de la obediencia a los tribunales de la Iglesia. Asombroso. Triste. Escandaloso.

Tanto en 2017 como en 2018 fuimos en persona a visitar al obispo de Lérida para hacerle saber nuestra postura y hacerle entrar en razón. De aquella última visita es la foto de portada. No podemos repetir aquí los mismos argumentos e invitamos al lector a visitar esos enlaces y enterarse de todo el largo proceso.

Resulta inadmisible que un alto prelado de la Iglesia católica, como lo es Mons. Giménez Valls, se atreva en su recurso de apelación a cuestionar y a arremeter contra todo lo sentenciado por los Tribunales del Papa, a los que debe lealtad y obediencia. No solo se conforma con eso, sino que incluso va más allá, hasta el punto de separarse expresamente del acatamiento que mostró a la Sentencia del Juzgado nº 4 de Lérida, que es un tribunal civil y no eclesiástico, que le negaba al Obispado de Lérida que estas 111 piezas fuesen suyas por usucapión, pues, en el recurso de apelación vuelve a usar el mismo argumento.

El Obispo de Lérida está haciendo un grave daño, ya no solo a su homólogo de Barbastro-Monzón y sus antecesores, que han sufrido lo indecible en silencio y oración durante todos estos años el que no se retornen estas piezas a sus parroquias, sino a todos los fieles de esas humildes parroquias aragonesas. Y, lo que es más grave, se está haciendo grave daño a toda la Iglesia Católica, pues hace tabla rasa de toda la disciplina eclesiástica, algo que no se le puede consentir ni por asomo ni a una obispo ni a un párroco.

El actual Obispo de Barbastro-Monzón, Mons. Ángel Pérez Pueyo, siempre ha tendido la mano, siempre ha jugado en el lado de la buena fe y del respeto a lo ordenado por los más altos Tribunales de la Iglesia católica, siempre ha procurado el entendimiento y la colaboración con el Obispado de Lérida, al igual que antes lo hizo su predecesor, Mons. Alfonso Milián, que firmó dos acuerdos de entendimiento con los obispos de Lérida que estos nunca llegaron a cumplir, y lo hiciera anteriormente también Mons. Juan José Omella, actual arzobispo de Barcelona.

Pero todo esto tiene un límite sensato y lógico: reconocer que estas 111 piezas son de estas parroquias aragonesas y que se les deben retornar de forma inmediata y efectiva. Es una obligación que a la par se la impone al Obispo de Barbastro-Monzon el mismo Código de Derecho Canónico, como administrador superior de su diócesis, en su misión de defender a sus parroquias para que estas recuperen sus preciosos bienes, y a su vez, es una obligación que le impone el mismo código al actual Obispo de Lérida: el de reconocer que esas piezas son de dichas parroquias y debe devolvérselas, como han confirmado 26 sentencias eclesiásticas. Para resumirlo todo en una frase evangélica: “No se puede servir a la vez a Dios y al dinero” (Lc 16,13).

Por todo ello queremos manifestar nuestro total apoyo a la reciente petición del Obispado de Barbastro-Monzón para que se ejecute la sentencia y se devuelvan ya las piezas de las parroquias del Aragón Oriental.

Nada de esto nos arredra. Seguiremos esperando en la Justicia, que nos dará la razón a pesar de tantas trabas. ¡Barbastro sí, por justicia y dignidad!

Documentos:

Declaración del Obispo de Barbastro: La Iglesia, una institución libre y abierta.

Nota del Obispado de Lérida:

Medios: