Tribunal Supremo

El TS da carpetazo a la murga de la Generalitat

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El Tribunal Supremo ha dado carpetazo final al “Asunto Sijena” y ha rechazado la petición de nulidad de la Generalitat de Cataluña a las resoluciones judiciales anteriores, favorables a que sigan en Aragón los bienes que aquella adquirió de forma torticera y que regresaron en 2017 al monasterio. Como ya sabemos, la parte catalana continuará su larga marcha a ninguna parte apelando al Supremo, luego a Europa y, si pudiera, al tribunal de la Galaxia. Donde hay dinero, no duele pagar abogados, aunque estos vuelvan siempre de vacío por no estar la Justicia de su parte.

A lo largo de su nueva providencia, el Supremo considera injustificados los motivos de nulidad que exponen los letrados de la Generalitat, el MNAC y el Museo de Lérida, a los que reprende por su “falta de rigor” al insistir en cuestiones que ya fundamentó en su sentencia.

Por delante nos queda un último paso, la devolución de las pinturas murales de la Sala Capitular que están depositadas en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, comunidad que alega “la extrema fragilidad” de las pinturas para el traslado, argumento que no se sostiene pero que ellos defenderán con uñas y dientes dado que no tienen ninguna razón legal para quedárselas. Pero bueno: hasta aquí hemos llegado, y seguiremos hasta el final por justicia y dignidad.

Medios:

Tribunal Supremo: una de cal y otra de arena

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El abogado Jorge Español Fumanal, miembro del Comité Científico de la Plataforma Sijena Sí y principal artífice legal del regreso de las piezas de Sijena, ha escrito un artículo que analiza la reciente sentencia del Tribunal Supremo, favorable a Sijena. donde descubre errores de bulto que pueden resultar lesivos para los intereses del patrimonio artístico español en el futuro.

Zarpazo a nuestros monumentos

Jorge Español Fumanal

Publicado en Heraldo de Aragón, 4 de Febrero 2021

La legislación de patrimonio cultural española fue dictada por gente muy culta que entendía toda la dimensión protectora de estos ricos y especiales bienes, los monumentos nacionales. No les pasaba ni por la cabeza que uno se pudiese vender el tesoro artístico de un monumento nacional como el que se vende los muebles de su casa, pues para eso, no hacía falta dictar ley alguna. Se trataba de enraizar el monumento como un todo inmueble, para que el dueño no pudiese disgregar su rico tesoro artístico, a veces más valioso que el propio edificio que lo contenía.

La Duquesa de Alba Doña Cayetana cuando pidió a la Real Academia de Bellas Artes en 1974 que hiciese las gestiones para declarar monumento nacional el Palacio de Liria, conocido como el pequeño palacio real, sabía que el inmueble atesoraba una colección de pinturas que era más valiosa que sus muros, y lo hizo, así lo dijo, para que el palacio “permaneciese siempre íntegro”. Esa era la idea unitaria protectora de estos monumentos.

La reciente sentencia de la sala de lo civil del Tribunal Supremo sobre la nulidad de la venta de los bienes del Monasterio de Sijena, es seguro que hará poner el grito en el cielo al Ministerio de Cultura y a todas las consejerías de cultura de todas las comunidades autónomas españolas, desde el momento en que convierte a estos ricos inmuebles en simples bienes muebles que uno se los podrá vender como el que se vende los muebles de su casa.

El único derecho que el Supremo concede a las administraciones públicas que tutelan estos bienes, es nada más el ejercicio del derecho de tanteo y retracto, pero que incluso será en vano, si resulta que el propietario vende todo su tesoro artístico en otra comunidad autónoma, pues entonces el expolio estará consumado y la comunidad autónoma de origen no podrá más que lamentarse por haber cuidado y restaurado celosamente estos bienes.

Los dueños de estos monumentos le dirán un día al consejero de cultura de turno: gracias por restaurarme estos bienes pero, o me compra usted todo el monumento, o mañana saco todo su tesoro artístico y lo vendo en otra comunidad autónoma de modo que usted no podrá ni ejercer el derecho de retracto para recuperarlo. ¿Esto es lo que querían nuestros cultos legisladores?

Con esta sentencia del Supremo, todos los monumentos nacionales corren serio peligro de ser expoliados por su propio dueño o por museos nacionales o extranjeros, que le asesorarán muy bien para que les venda su tesoro artístico, condenando así a todos estos monumentos a su más absoluta ruina. Y al final, que nadie se lleve a engaño, estos preciados bienes acabarán saliendo de España, pues, no pasa de un 10% los bienes culturales sobre los que el Estado no permite su exportación. Va a ser una desastrosa nueva desamortización.

El petróleo español, su rico patrimonio cultural, saldrá fuera y España puede asistir atónita a la ruina de su cultura y de su historia.

Un país que rivaliza en este patrimonio con nosotros, Italia, en el Código de Bienes Culturales de 2004, que haríamos bien en copiar cuanto antes, en su artículo 54 declara inalienables los antiguos monumentos nacionales, y el artículo 164 declara nulas las ventas disgregadoras de cualquier bien cultural o hechas a espaldas del Ministerio italiano de la cultura, como declara nulo cualquier contrato que pretenda mover un bien cultural de su entorno sin su autorización. Ni el más torpe legislador permitiría la libre venta de estos bienes.

Para nuestro Tribunal Supremo es todo lo contrario: valen estas ventas y, si se hacen en otra comunidad autónoma, ni la comunidad autónoma de origen podrá nunca recomprar esos bienes. Es preocupante y gravísimo todo esto.

El Ayuntamiento de Sijena y el Gobierno de Aragón, responsablemente, hemos presentado un escrito ante la sala de lo civil del Supremo para que complete su sentencia y aclare todo esto, pues ahora mismo, con esa sentencia, la orden religiosa propietaria podría venderse libremente los 97 bienes recuperados y hasta las pinturas murales de Sijena hoy en el MNAC de Barcelona. Si esto no se remedia, el zarpazo que recibirá todo el patrimonio cultural español con esa sentencia, será monumental.


Mantras tóxicos

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El historiador Juan José Nieto Callén, miembro del Comité Científico de la Plataforma Sijena Sí, ha publicado un artículo que analiza los “mantras” de las instituciones catalanas a la reciente sentencia del Tribunal Supremo que olvidan la verdad histórica y siguen divulgando visiones falsas.


Otro punto de vista

Juan José Nieto Callén

Publicado en Ronda Somontano, Febrero 2021, pág. 79.

Esta semana el Tribunal Supremo ha dictado sentencia sobre las piezas expoliadas del Real Monasterio de Sijena. Se trata del juicio de las 97 piezas que la priora de Valldoreix, vendió a la Generalidad y al entonces Museo de Arte de Cataluña determinados lotes de estos objetos en ventas realizadas en 1983, 1992 y 1994. Estas ventas se han declarado nulas porque la persona que realizó la venta, la citada, priora, es una persona jurídica diferente e independiente de quien actuó como vendedora. Y no es un “defecto de forma” como se dice por algunos historiadores catalanes.

Desde Cataluña, las instituciones ya han reaccionado y han puesto en marcha su particular “mantra”. Veamos algunas notas de ese “Mantra”.

Para empezar diré, como dice el abogado de Villanueva de Sijena Jorge Español, que las colecciones se hacen con las piezas legalmente adquiridas. Aunque claro, precisemos, si la colección es ajena y beneficia a Cataluña se puede deshacer, recordemos los llamados papeles del Archivo de Salamanca.

Es verdad que el monasterio de Sijena fue construido en una laguna desecada. Pero existen obras de drenaje subterráneas medievales que permitieron que las obras se conservasen hasta el siglo XX. Venecia está llena de obras de arte y el Rijksmuseum de  Amsterdam también.  Ambas ciudades tienen canales cerca de estos edificios con su evidente humedad.

Pero lo que más duele en Cataluña es el envío de la Guardia Civil en aplicación del artículo 155. Quizás deberían recordar que a Roda de Isábena se envío las dotaciones de Almacellas, Benabarre y Graus de la Guardia Civil en 1857 para llevarse el Tesoro de la Excatedral. También se envío a este cuerpo de seguridad para expoliar el Archivo de Salamanca. Pero claro, como el destino era Cataluña nuestros vecinos no han protestado.

Sobre la oportunidad de la intervención en aplicación del artículo 155 debo decir que fue plenamente legal. Lo ilegal es desobedecer las sentencias de los tribunales e impedir la ejecución. Tampoco olvidemos que las autoridades vecinas, aprovechando la situación excepcional de la Guerra Civil se llevaron muchas bienes aragoneses que no han devuelto ni quieren devolver, por ejemplo las pinturas de la Sala Capitular del Real Monasterio de Sijena. Pero hay otras ocultadas en sus depósitos de las cuales no quieren mostrar su documentación porque revelarían su procedencia y como llegaron allí.

El gran problema que ha tenido Aragón es que no ha podido defender su patrimonio. Con la llegada de las autonomías y la nueva Ley de Patrimonio de Aragón llegó esta herramienta que permitió reclamar Justicia en los tribunales.

Pese a todo, las dificultades son enormes porque los procesos judiciales son complicados e interminables. Pero estos procesos judiciales han puesto de manifiesto como las leyes de patrimonio eran papel mojado. En el pasado, cuando se acudía a reclamar Justicia al Estado este miraba al otro lado. Esperemos que esto no ocurra más y que las leyes se apliquen correctamente.

¡Gran victoria! El Supremo nos da la razón

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En 2017, tras dos décadas de lucha, los 97 bienes volvieron a Sijena . Pero la Generalitat y sus museos continuaron peleando hasta agotar todos los recursos legales recurriendo al Tribunal Supremo en casación. Este tribunal acaba de dar fin a esa loca carrera a ninguna parte confirmando la sentencia que declaró la nulidad de la venta de las obras del Monasterio Sijena a la Generalitat y al Museo Nacional de Arte de Cataluña.

La Generalitat y sus políticos, como hemos venido denunciando durante años, han intentado hacer, desde el principio, que este pleito tuviera tintes políticos, manipulando la verdad con sus enormes recursos y bien financiados medios de comunicación, divulgando mitos hasta lograr que una gran parte de la ciudadanía catalana esté convencida de que esto es un robo a plena luz del día por parte de la justicia “española”. ¡Nada más lejos de la realidad! La Justicia, con mayúsculas, la que protege y ampara a todos y todas, es quien ha actuado en los tres tribunales que han estudiado el caso y siempre han dado la razón a Sijena.

El presidente de la Diputación de Lérida, Joan Talarn, acaba de alarmar a la población con su afirmación de que “ningún museo legítimamente establecido podrá estar tranquilo”, algo que están apoyando otras entidades pidiendo “que los museos no se toquen”. Lo cierto es que si un museo se siente aludido es porque tiene piezas ilegítimamente adquiridas o secuestradas. Descansen aquellos museos que nada temen, pero
empiecen a preparar cajas los que se obcecan en robar y expoliar, en hacerse con lo ajeno, en falsear documentos o en engañar a la población. La verdad siempre sale a la luz. Aunque tarde 25 años.

La función de los museos ha cambiado. Un verdadero museo se avergüenza hoy si expone una pieza que haya sufrido un procedimiento de adquisición sospechoso. El Código deontológico del ICOM dice que un museo debe preocuparse por adquirir piezas de forma legal y aconseja que no se expongan aquellas que están en litigio. Muchos museos de Europa y América, por ejemplo, han devuelto piezas expoliadas por los nazis y el museo no ha salido perjudicado sino, más bien, ha acrecentado su imagen y prestigio al poner fin a una injusticia de forma moral y elegante.

Siempre hemos defendido que Aragón y Cataluña son dos comunidades hermanas y que hemos de colaborar para que el rico patrimonio común de la Corona de Aragón sea disfrutado y compartido por todos. Es hora de que vuelvan las pinturas expoliadas a casa. Es hora de acabar con el vergonzoso pleito de los 111 bienes
de las parroquias aragonesas. Luego, hablemos y pongámonos a diseñar cómo crear una red de museos y monasterios hermanos. Pero cada uno con sus cosas y las propiedades bien claras.

Sijena se va a convertir en el símbolo de lucha de un pequeño pueblo y su gente contra el expolio y en el banderín de enganche y símbolo de esperanza de tantas causas que languidecen en los tribunales o en las nostalgias de los pequeños frente a los poderosos. ¡Sijena sí, por justicia y dignidad!

En los medios:

Sentencia del Tribunal Supremo: